Volume 3, Number 5 (June-July 2013) | International

An intern’s retrospective

By Erik Fredrickson | PCP PIRE Intern

Historia en Español

group of people at ACP Erik was a PCP PIRE intern during Spring 2013. © Photo by Erik Fredrickson

It’s been nearly a month and a half since my stint as an intern for PCP-PIRE and I still can’t wrap my head around just how much I was able to experience during my time in Panama. Going in, I had prepared myself for four months of long work days, excessive digging, and exhausted nights, topped with a thick coating of grit and dust—essentially what I had come to know from my past fieldwork in paleontology. PCP-PIRE certainly delivered on these fronts (especially in regard to the digging), but then went beyond and provided opportunities I had never expected. Between the fieldwork itself, my experiences at STRI facilities, and my own free time, I ended up doing more in those few months than I would have thought possible.

The day-to-day prospecting, quarrying and collecting that were the basis of most of my time in Panama took me all over the Canal Zone and beyond. Most often I’d be working at the sites near Centenario Bridge, but there were also times when I’d be at the new Pacific locks, at the Gatun localities, or at Playa Pina. Each location had something different to offer, both from my perspective as a geologist and as a tourist, and every day was a learning experience. I never grew tired of watching from the top of an outcrop as enormous cargo ships passed through the 26m lock systems, nor did I cease to be amazed by the billfish and marine mammal remains that sprouted out from the Pina hard-rock tidal flats due to the constant weathering by the sea. I came to Panama with almost no knowledge of vertebrate paleontology and left with familiarity in jacketing, proper extracting, prepping, picking and at least a grasp on identifying.

At STRI there were weekly talks in different facilities—always an opportunity to learn about the active areas of research in biology, ecology and geology. Even casually it was never difficult to find someone to talk to about what I was currently working on, and in exchange hear about the kinds of things they were studying or had found recently.

As for my time spent outside of work hours, there was hardly a moment when I wasn’t taking in the culture of my new surroundings and try to use as much Spanish as possible, which had been a big goal of mine from the beginning. It was hard at first, being an outsider, feeling lost, and always having to ask people to repeat themselves or slow down, but I really did come to love where I was, what I was doing, and how I fit in.

Of all my experiences as a paleontology intern in Panama, those that had the greatest impression on me were the instances of collaboration between the PCP-PIRE group and other scientists. In particular, the time spent working together with the ACP geologists really drove home the importance of the partnership between the United States and Panama for uncovering and understanding the story to be told by the geology of the canal. In my future as a scientist, I would very much like to be involved in such a partnership, as I believe that a great deal can be accomplished through such teamwork and collective thought.

Spanish Version

La retrospectiva de un pasante

Por Erik Fredrickson | Pasante de PCP PIRE

Ha pasado casi un mes y medio después de mi período como pasante del PCP-PIRE y todavía no me cabe en la cabeza lo mucho que pude experimentar durante mi estancia en Panamá. De entrada, me había preparado para cuatro meses de días largos de trabajo, excavación excesiva y noches agotadoras, cubierto con una gruesa capa de arena y polvo—esencialmente lo que ya conocía a raíz de previos trabajos de campo en paleontología. El PCP-PIRE ciertamente favoreció estos aspectos (sobre todo en lo que respecta a la excavación), pero luego fue más allá y otorgó oportunidades que nunca había esperado. Entre el propio trabajo de campo, mis experiencias en STRI y mi tiempo libre, terminé haciendo mucho más en esos pocos meses de lo que hubiera creído posible.

La prospección, extracción y recolección del día a día que fueron la base de la mayor parte de mi tiempo en Panamá, me llevaron por toda la zona del Canal y más allá. Más a menudo trabajaba en los sitios cercanos al puente Centenario, pero también hubo momentos en los que estaba en las nuevas esclusas del Pacífico, en las localidades de Gatún o en Playa Pina. Cada lugar tiene algo diferente que ofrecer, desde mi punto de vista de geólogo y como turista, y cada día era una experiencia de aprendizaje. Nunca me cansé de ver desde lo alto de un afloramiento como enormes buques de carga atravesaban las esclusas, ni dejé de sorprenderme por los restos de mamíferos marinos y peces que brotaban de las planicies de marea en Pina debido a la constante erosión del mar. Vine a Panamá con casi ningún conocimiento de la paleontología de vertebrados y salí experimentado en hacer chaquetas, realizar excavaciones adecuadamente, preparar, hacer “picking” y al menos con una idea en identificación.

En STRI había charlas semanales en sus diferentes sedes, lo cual era siempre una oportunidad para aprender sobre las áreas de investigación en biología, ecología y geología. Incluso casualmente nunca fue difícil encontrar a alguien con quien hablar sobre mi trabajo y a cambio escuchar sobre lo que los otros estaban estudiando o habían encontrado recientemente.

En cuanto a mi tiempo fuera de las horas de trabajo, casi no había un momento en que no estaba recibiendo la cultura de mi nuevo entorno y tratando de usar tanto español como era posible, lo cual había sido un gran objetivo mío desde el principio. Fue difícil al principio, ser un extraño, sentirme perdido y siempre tener que pedirle a la gente que repitieran o hablaron más lento, pero realmente llegué a amar el lugar donde estaba, lo qué estaba haciendo y la forma como encajé.

De todas mis experiencias como pasante de paleontología en Panamá, lo que me causó mayor impresión fue la colaboración entre el grupo de PCP-PIRE y otros científicos. En particular, el trabajo junto a los geólogos de la ACP realmente resaltó la importancia de la colaboración entre Estados Unidos y Panamá para descubrir y entender la historia a contar por la geología del Canal. En mi futuro como científico, me gustaría mucho participar en una asociación de este tipo, ya que creo que se pueden lograr muchas cosas a través de dicho trabajo en equipo y pensamiento colectivo.

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